Poesía para niños 23 de abril

Leer poesías a los niños tiene muchos beneficios para ellos. Incentiva la concentración, la memoria y por supuesto, crea interés por el mundo de la literatura y por la lectura. Además las poesías, si son cortas, pueden ser utilizadas para que el niño las memorice… ¡un ejercicio fantástico para el cerebro del pequeño! Usar poemas con rimas para niños puede ser un buen recurso para que ellos den sus primeros pasos en el mundo de la lectura infantil.

La poesía a menudo encierra una moaleja o ciertos valores que llegan hasta el niño de forma muy sencilla y clara. Por eso es una herramienta muy útil sobre todo con los niños más pequeños.

Otra de las ventajas de los poemas infantiles es que fomentan la imaginación de los niños. Les anima a soñar e imaginar un mundo diferente. Aquí tienes una selección de poemas cortos, con rima y muy divertidos para que puedas leer con tu hijo.

 

Los ratones – Lope de Vega

Juntáronse los ratones

para librarse del gato;

y después de largo rato

de disputas y opiniones,

dijeron que acertarían

en ponerle un cascabel,

que andando el gato con él,

librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,

colilargo, hociquirromo

y encrespando el grueso lomo,

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

ese cascabel al gato?

El dentista en la selva – Gloria Fuertes

Por la mañana

El dentista de la selva

Trabajó intensamente

Con un feroche cliente.

Era el rey de la jungla,

Era un león imponente,

Con colmillos careados

Y que le faltaba un diente.

Por la tarde

Y dijo el doctor dentista

A su enfermera reciente:

-pon el cartel en la choza,

no recibo más pacientes,

ha venido un cocodrilo

que tiene más de cien dientes.

 

La tarara – Federico García Lorca

La Tarara, sí;

la Tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

Lleva la Tarara

un vestido verde

lleno de volantes

y de cascabeles.

La Tarara, sí;

la tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

Luce mi Tarara

su cola de seda

sobre las retamas

y la hierbabuena.

Ay, Tarara loca.

Mueve la cintura

para los muchachos

de las aceitunas.

Agua, ¿dónde vas? Federico García Lorca

Agua, ¿dónde vas?

Riendo voy por el río

a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?

Río arriba voy buscando

fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿qué harás?

No quiero decirte nada.

Yo…, ¡temblar!

¿Qué deseo, qué no deseo,

por el río y por la mar?

Cuatro pájaros sin rumbo

en el alto chopo están.

Abril – Juan Ramón Jiménez.

El chamariz en el chopo.

-¿Y qué más?

El chopo en el cielo azul.

– ¿Y qué más?

El cielo azul en el agua.

– ¿Y qué más?

El agua en la hojita nueva.

– ¿Y qué más?

La hojita nueva en la rosa.

– ¿Y qué más?

La rosa en mi corazón.

– ¿Y qué más?

¡Mi corazón en el tuyo!

 

Pegasos, lindos pegasos – Antonio Machado

Yo conocí siendo niño,

la alegría de dar vueltas

sobre un corcel colorado,

en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento

chispeaban las candelas,

y la noche azul ardía

toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles

que cuestan una moneda

de cobre, lindos pegasos,

caballitos de madera!

 

La mariposa – Federico García Lorca

Mariposa del aire

¡que hermosa eres!

Mariposa del aire

dorada y verde.

Luz de candil…

Mariposa del aire,

quédate ahí, ahí, ahí.

No te quieres parar,

pararte no quieres…

Mariposa del aire,

dorada y verde.

Luz de candil…

Mariposa del aire,

quédate ahí, ahí, ahí.

quédate ahí.

Mariposa ¿estás ahí?

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